Convento de San Esteban

El convento de San Esteban fue fundado por los dominicos cuando se instalan en Salamanca a principios del siglo XIII, poco después de fundarse la Universidad de Salamanca. En este primer momento no se instalaron aquí, sino fuera de las murallas de la ciudad, en las cercanías del Río Tormes, aunque ese convento se destruyó con unas crecidas del río en 1256.

El obispo de la ciudad les concedió un terreno en la ciudad para paliar esa situación, y en él levantaron un convento del que actualmente solo quedan vestigios. Sobre las ruinas de este, se levantó el convento actual entre los años 1547 y 1610.

La fama del Convento creció en el momento que los frailes dominicos empezaron a viajar a América y Filipinas en el año 1510, para llevar a cabo la evangelización de esas tierras, siendo los primeros dominicos que llegaron a la isla de “La española” en ese año.

Durante la guerra de Independencia, el convento fue ocupado por las tropas de Napoleón, que expoliaron obras de arte y prácticamente todo el oro y plata. La ocupación también conllevó el desalojo de los frailes, ya que llegó a ser cuartel de tropas de Napoleón.

Durante la desamortización de Mendizábal, en 1835, se abandonó el edificio por los pocos frailes que la habían vuelto a ocupar. Desde entonces empezó a utilizarse como enfermería. La iglesia no se destruyó porque el obispo de la ciudad la convirtió en parroquia de Salamanca.

El convento, en estado de ruina, iba a ser derribado, pero en 1855 un grupo de intelectuales salmantinos reivindicaron su valor histórico e invirtieron en su recuperación, creando en el edificio el museo provincial de Salamanca en la zona del claustro.

La vuelta de los dominicos tuvo lugar en 1880 y en 1947 se declara Facultad de Teología. Actualmente el edificio está ocupado por 30 frailes dedicados al estudio y docencia de Teología. Para ello tiene las dependencias de la editorial San Esteban, Instituto Histórico Dominicado y Archivo y por último, biblioteca.

Desde el punto de vista artístico, la fachada es de estilo renacentista plateresca, haciendo en su conjunto de retablo-portada. Se representa con gran belleza el Evangelio, con una escena central del martirio de San Esteban, que es el titular del convento, obra de Juan Antonio Ceroni a principios del siglo XVII. Alrededor de esta escena en forma de cortejo triunfal se encuentran diferentes estatuas de beatos y santos de la orden dominica.

La parte superior de la fachada es de estilo renacentista, y se separa de la anterior con finos relieves. Representa el Calvario enmarcado con pilastras. El arco triunfal, que enmarca toda la portada, es cerrado con una bóveda de medio cañón cubierta de artesonado.

En la actualidad son visitables el claustro, la iglesia, el coro alto, la escalera del soto, el salón Profundis en el que debatió Colón su viaje a América y su museo.

2019-12-18T19:21:50+00:00